Mudarse al Caribe siguiendo una meta

Leonor en su oficina.

Leonor Corriols es originaria de Nicaragua, pero vive en Trinidad & Tobago desde hace dos años. Cuando se mudó al Caribe sabía tres cosas: que tendría que perfeccionar su inglés, que mudarse de país sería un desafío personal, y que el trabajo que le habían ofrecido en Trinidad era el rol para el que se había estado preparando desde hace diecisiete años. 

Leonor cuenta su historia empezando en el año 2000, cuando trabajaba para un ente autónomo del gobierno nicaragüense como especialista en adquisiciones de proyectos financiados por fuentes internacionales como el BID.  “Tenía acceso a las oficinas del BID porque tenía reuniones y capacitaciones ahí... siempre que entraba pensaba lo mismo: ‘algún día yo voy a trabajar acá’,” cuenta Leonor. Ella recuerda que agradecía particularmente la disposición del equipo, porque estando del lado del gobierno (como agencia ejecutora de proyectos) la cercanía era clave: “para cualquier problema que teníamos en la ejecución de nuestros proyectos, sabíamos que teníamos al equipo del BID ahí, que podíamos pedir una reunión para discutir el tema y resolverlo; mientras que con otros organismos la relación era más distante.” Siete años más tarde, Leonor se sumó al equipo del BID en Nicaragua como consultora en adquisiciones cuando un colega de las Naciones Unidas le compartió un anuncio en el periódico local. 

Uno de sus proyectos preferidos en ese tiempo fue la construcción de una planta hidroeléctrica: la ejecución se había frenado y había que hacer una nueva licitación para lo que restaba del plan. “Fue super interesante ver las lecciones aprendidas junto al equipo, ver qué había fallado en el contrato anterior y cómo eso podía influenciar de manera positiva lo que quedaba por delante,” cuenta Leonor, a quien le apasiona el rol de adquisiciones porque está involucrado en todo el ciclo de proyectos de desarrollo, desde la preparación inicial del préstamo hasta la documentación final de lecciones aprendidas. “  Los especialistas fiduciarios asistimos en el diseño de un mecanismo de ejecución apropiado para el proyecto, teniendo en cuenta los riesgos y las capacidades del futuro organismo ejecutor. Luego, cuando el contrato de préstamo es firmado, nosotros tenemos un input crucial en la implementación y supervisión de la operación, asesorando tanto al equipo del Banco como el del organismo ejecutor para ejecutar y adaptar la estrategia fiduciaria a nuevos riesgos y oportunidades; todo en línea con políticas específicas de adquisiciones y gestión financiera que se tienen que cumplir en los proyectos por ser compromisos contractuales” explica Leonor. 

Y aunque la planta hidroeléctrica se completó con éxito, y Leonor por fin estaba trabajando en el equipo que quería, todavía quedaba espacio para más. Existía la posibilidad de competir por el rol de especialista en adquisiciones en otra de las 25 oficinas del BID; una posición que se cataloga como “internacional” porque sólo puede ser ocupada por profesionales fuera de su país de origen. “Un rol importante que tiene el especialista internacional en adquisiciones, es trabajar con el país en el fortalecimiento de sus sistemas nacionales de adquisiciones. Nosotros tenemos que trabajar mano a mano con nuestra contraparte nacional (que en mi caso es el "Procurement Regulator", en otros países se llama "Director de Contrataciones del Estado"), y el objetivo es que a partir de ese diálogo estratégico identifiquemos oportunidades para fortalecer el sistema nacional de adquisiciones del país,” explica Leonor. Este era el nivel de responsabilidad que ella estaba buscando, y por eso empezó a buscar ese espacio. 

Primero completó una maestría en gestión de proyectos, y luego creó redes dentro de la organización, más allá de Nicaragua. Con el apoyo del Especialista en Adquisiciones en Nicaragua, empezó a ofrecer talleres a colegas en otras oficinas del BID, y viajó a Ecuador, Honduras y El Salvador para compartir su conocimiento con otros especialistas y consultores en adquisiciones. “Así me fui dando a conocer poco a poco, y fui identificando las áreas en las que yo podía crecer profesionalmente para poder postular a una plaza internacional”. 

En el 2017 compitió por un puesto internacional y le ofrecieron una posición en Trinidad & Tobago. “Cuando vos quieres algo, lo tienes que pensar tanto y lo tienes que creer tanto, porque creo que es la única manera de que puedas dar todo tu esfuerzo para realmente obtenerlo,” dice Leonor, aliviada. Sin embargo, aceptar la oferta no vino libre de miedos. “Me daba terror venir acá, con el inglés que no era perfecto, tener reuniones con organismos ejecutores, y hacer capacitaciones; entonces dije ‘No. Me voy a poner el paracaídas, pero me tengo que lanzar al vacío, porque si no, no lo voy a conseguir’,” admite. 

Pero con miedos conquistados y todo, lo más desafiante fue pasar un tiempo sin su familia. Mientras ella se aclimataba a su nuevo trabajo, su esposo e hijos se quedaron en Nicaragua porque no había terminado el año escolar todavía. “Mi prueba de fuego fue estar lejos de mi familia por tres meses; acá sola en el momento en que mi vida profesional también era una revolución: nuevo equipo de trabajo, nuevo país, nuevo idioma, nuevas responsabilidades...” recuerda Leonor. Cuenta que el Banco la ayudó a encontrar una casa que se acomodara a las necesidades de su familia, y que contrataron un tutor de inglés para ella, con quien pasaba sus horas de almuerzo a diario. “Fue difícil, pero valió la pena porque ese tiempo me permitió enfocarme en crear mi equipo, perfeccionar el inglés, empaparme de las operaciones, y poder tener mis propias opiniones de qué se podía hacer para mejorar la ejecución de los proyectos. Fue un tiempo duro personalmente, pero al mismo tiempo muy productivo desde el punto de vista profesional.”

Ya hace dos años que Leonor vive en la ciudad de Port of Spain, muy a gusto con sus dos hijos. Su esposo sigue viviendo en Nicaragua, desarrollando su carrera profesional. Este es el modelo que diseñaron en pareja para poder ofrecerle lo mejor a sus hijos. Cada dos meses la familia se reúne completa en Trinidad. Entre visita y visita, Leonor mantiene relaciones estrechas con los equipos de proyectos y su contraparte en el gobierno; lidera capacitaciones para especialistas en las agencias ejecutoras; y actualmente está trabajando en la supervisión de siete operaciones de préstamo, dentro de las cuales se ejecutan dos plantas de tratamiento de aguas residuales para el país.      

Cuando uno le pregunta a Leonor sobre qué sigue después de esto, ella dice que por ahora está disfrutando del presente y todo lo que ha conseguido. Mientras tanto está aprovechando para conocer el Caribe y su nuevo entorno. Al final hay que saber disfrutar tanto del recorrido como de la meta; sobre todo cuando fueron diecisiete años de trayectoria. “Mi experiencia en Trinidad ha sido una experiencia de vida en realidad, no solamente profesional, pero también de vida; aprender del país, aprender de otra cultura y conocer gente muy linda… es súper enriquecedor.”